• Cryptolocker consigue colarse en los ordenadores de los usuarios a través de enlaces o ficheros adjuntos en redes sociales, mensajería instantánea o email.
  • Intenta engañar a las víctimas simulando ser un mensaje de correos o de la agencia tributaria o de un contacto confiable.
  • Los expertos en seguridad lo etiquetamos como un “ransomware” por el «secuestro» de ficheros.
  • El mayor daño que Cryptolocker infringe es el cifrado de los documentos.
  • Los archivos quedan irrecuperables para siempre si no se conoce la “supuesta clave” para abrirlos.